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viernes, 16 de diciembre de 2016

'De noticias mágicas y arruguicas en la frente.'

En un mundo marcado por avances tan frenéticos, me gusta leer frases de eminentes pensadores que se pueden considerar atemporales, permitiéndome tomar algo de perspectiva que me ayuda a entender e interpretar la época en la que me ha tocado vivir. Así por ejemplo, la tercera ley sobre el avance científico formulada por el escritor británico de ciencia ficción Arthur C. Clarke dice así:


‘‘Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.’’


Cuando supe de ella hace años ya me pareció fascinante, y al menos en mi caso, mi primera imagen mental es prospectiva, es decir, me imagino una especie de ‘Regreso al futuro.’ con personas de nuestro presente avanzando en el tiempo, pero con unos avances tecnológicos que superan ampliamente a los de la película. Otra posibilidad que también me sugiere la ley es un escenario retrospectivo, como el que se escenifica en la comedia de los noventa ‘Los visitantes no nacieron ayer.’, en el que habitantes de una época medieval aparecen en el presente. Si bien, en definitiva, me queda claro que el concepto de ‘magia’ al que se refiere la ley tiene mucho que ver con el contexto del observador.  


Sin embargo, lo que creo que hace especial nuestro presente es que estamos viviendo una aceleración de los avances científicos y tecnológicos sin precedentes en la historia de la humanidad, de manera que, en pocas décadas el salto temporal necesario para que lo que hoy consideraríamos magia sea una tecnología consolidada puede ser cada vez más pequeño, y las consecuencias sociológicas y filosóficas que esto implicará me hacen especular en toda una suerte de distopías a cada cual más variopinta, en especial porque pienso que, llegarán tarde las medidas necesarias que deberán tomar unas élites políticas que están cada vez más alejadas de la realidad (con mención especial para nuestro viejo continente).


Mientras que se aproximan todos estos sucesos que espero en un futuro cada vez más próximo, disfruto leyendo artículos sobre el tema, a la vez que me distraigo con novelas distópicas (la última que he terminado, ‘Ready player one.’ os la recomiendo con fervor), y visionando series como la maravillosa ‘Black Mirror’ . Y por supuesto, también intento identificar entre los artículos de ciencia que se publican a diario en los medios de información, el germen de los avances que, podría considerar ‘magia’ en un futuro no muy lejano.


A modo de ejemplo de esto último, en este 2016 que ahora acaba me han llamado particularmente la atención dos noticias:


  • El motor EmDrive (que parece violar las leyes de la física) aparentemente genera impulso en el vacío,sin combustible ni partes móviles.




En base a primera no me cuesta imaginar un salto cualitativo en la potencialidad de los viajes estelares; pero la segunda me provoca un aluvión de suposiciones de diversa índole, que se solapan y aumentan mi habitual desapego de la realidad, que tantos despistes cotidianos me cuesta.


A nivel sanitario considero que la posibilidad de revertir el envejecimiento en un futuro próximo supondrá un hito crucial en la historia de la medicina, como en su día pudiera ser la asepsia quirúgica. A nivel filosófico, más pronto que tarde, este avance, junto con otros relacionados con la ingeniería genética, nos supondrán conflictos relacionados con la bioética por afectar a nuestra naturaleza mortal, de la que hasta ahora formaba parte el envejecimiento. Y finalmente, como los tratamientos en humanos que de esta técnica se deriven, serán en principio accesibles sólo para las élites económicas, tiendo a pensar que en un mundo en el que los ricos no envejecen se acelerarán las desigualdades muy por encima de los niveles actuales, ya de por sí insostenibles.


En cualquier caso, mientras llega el tratamiento, conservaré mis arrugas en las frente, como recuerdo de tantas veces que soñé despierto….


arrugas.jpg
Retrato cortesía de mi sobrina de cinco añicos, 
que me quiere con mis arrugas y todo.

martes, 11 de diciembre de 2012

''Recuerdos del Mediterráneo''

Comenzaba la semana pasada uno de mis paseos nocturnos, cuando en la sección de economía del programa radiofónico ‘La Brújula.’ un colaborador habitual de la tertulia  comentaba el interesante algoritmo desarrollado por una profesora universitaria de la Universidad de Michigan, que permitía predecir con gran fiabilidad si una receta de cualquier página web o blog gastronómico tendría éxito.
Lo interesante, decía el colaborador, es que una vez más venía a demostrar, que si bien las personas a nivel individual somos impredecibles, como colectivo ocurre totalmente lo contrario.
Según explicaba, para la profesora la cocina era una afición inicialmente, que se convirtió en objeto de estudio tras analizar cincuenta mil recetas con más de dos millones de críticas. Trabajando sobre estos datos, ella y su equipo desarrollaron una fórmula con un 70% de aciertos en la predicción de la valoración media de una receta.
Pero lo verdaderamente interesante lo consiguieron al estudiar las combinaciones de ingredientes más exitosas dentro de las recetas y sus frecuencias de aparición. Añadiendo esta nueva perspectiva al modelo matemático, que se recoge en el mapa global de sabores (pues las preferencias culinarias, como tantas costumbres, varían por países), aumentaba la eficacia de las predicciones hasta el 80%.
Personalmente la actividad de esta profesora, además de una envidia insana por centrarse en dos de mis pasiones, matemáticas y cocina, me provoca una cierta inquietud, pues veo inevitable en un futuro próximo nuestros hábitos y preferencias colectivas diseccionadas a un nivel sin precedentes.
Junto a las recetas infalibles, no tardarán en llegar los programas de televisión con éxito asegurado, así como un variado tipo de negocios, obras literarias, musicales o incluso perfiles políticos que, siendo resultado de una fórmula predictiva, tendrán una demanda asegurada.
También me apena un poco que se pierda la sensación que cualquier aficionado a la cocina tiene cuando inventa alguna receta, que desde luego es muy similar a la que tiene experimenta alguien a que le gusta escribir cuando hilvana líneas fruto de una inspiración repentina.
Pero sobre todo me cuesta imaginar que se pierda la emoción contenida de ambos, el escritor y el cocinero, hasta comprobar que su obra ha sido del agrado del público, su público.
Como aficionado a la cocina en general, y a la repostería en particular, hace poco tuve la oportunidad de sentir esto que os cuento, pues me animé a crear mi propia receta de magdalenas, partiendo de un sabor inicial de limón y queso, al que decidí acompañar con coco y vainilla. Por aquello de que, aunque modificando existentes, era la primera receta creada por mí, decidí ponerles nombre a mis criaturitas, que desde entonces pasarían a llamarse:
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‘Recuerdos del Mediterráneo.’
·         Parte seca:
o   225 gr de harina de fuerza.
o   75 gr de harina de maíz.
o   35 gr de coco rallado.
o   180 gr de azúcar blanco.
o   115 gr de azúcar moreno.
o   1 sobrecito de levadura.
o   1 par de cucharadas de postre de azúcar vainillado.

·         Parte húmeda:
o   2 huevos.
o   2 brick de nata para cocinar (20% M.G.) de 200 ml.
o   75 gr mantequilla  (se añadirá fundida).
o   El zumo de un limón y medio.
o   Un chorrico de agua de azahar.

·         Relleno:
o   150 gr de queso crema para untar.
o    40 gr de azúcar blanco.

·         Glaseado:
o   150 gr de azúcar glas.
o   Zumo de limón hasta conseguir una textura espesa intermedia entre la miel y un batido.
La receta (para unas 12 ud medianas) se puede hacer fácilmente mezclando en un bol grande todos los ingredientes de la parte seca (es interesante tamizar la harina haciéndola pasar por un colador por el orden en que os los he nombrado), y en otro algo más pequeño los de de la parte húmeda. Una vez hechas ambas mezclas, se añade lentamente el contenido del bol pequeño en el grande, sin parar de mover y la mezcla ya está preparada.
Se rellenan los moldes de las magdalenas hasta la mitad, y se añade a cada uno una cucharada de relleno (cuyos ingredientes previamente habremos mezclado en otro recipiente pequeño), para terminar llenando completamente el molde con la mezcla.
Se hornean unos 20-25 minutos a unos 160-180 ºC en el horno previamente precalentado, y una vez listas, desmoldadas y enfriadas, se le añade el glaseado de limón que se prepara en el momento con la textura indicada.
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Si os animáis a prepararlas ya os adelanto que no necesitáis fórmula alguna que prediga vuestro éxito, lo tenéis garantizado. 

domingo, 21 de octubre de 2012

'De canciones de Julio y ese aire fresco que tanto te gusta.'

Posiblemente no tenía ni los veinte cumplidos cuando ya me gustaban las pelis de treintañeros.
Y es que,  a lo largo de los años he disfrutado mucho esas tramas en las que un puñado de amigos de dicha edad iban desgranando sus miedos, ilusiones, decepciones, nostalgias e incertidumbres en general.
Me gusta citar como ejemplos del género: ‘Las razones de mis amigos.’, ‘El principio de Arquímedes.’ o ‘Marta y alrededores.’  obras siempre con el trasfondo de la pérdida de la juventud y el alejamiento de los sueños. Aquellos últimos que,  aunque aun todavía presentes en el otro extremo de una palanca imaginaria, son más difíciles de alzar debido al punto de apoyo que se nos acerca atraído por la rutina y el peso de las circunstancias cotidianas.
Sin embargo aunque ahora que he llegado a la edad de los protas de algunas de estas películas puedo por mi propia experiencia vital apreciar mejor aquellos sentimientos, lo que más noto pese a que a veces me fastidie, es el peso de lo relativo. O dicho de otra manera, ya no tengo una visión maniquea de la vida. Hace tiempo que los blancos y negros fueron dando paso a una enorme variedad de grises.
Lo explicaba magníficamente Carmen Posadas en una de sus columnas dominicales, comentando cómo una de sus amigas aplicaba en sus relaciones personales ‘la teoría de Julio Iglesias’ según la cual no hay por qué ir encasillando a las personas que vamos conociendo, pues todos reaccionamos de manera cambiante ante entornos cambiantes como en la célebre canción del cantante ‘ a veces tú, a veces yo….a veces sí, a veces no …’.
Y es que si hasta para diseñar ese aparato de tu casa que te da ese fresquico que tanto te gusta, aparentemente cuadriculados ingenieros y matemáticos aplicaron algo llamado lógica difusa, flexibilizando con ello los criterios por los que se enciende y se apaga en función del rango de temperaturas exterior, ¿no obtendríamos nosotros mismos mejores resultados en nuestros retos cotidianos  personalizando los criterios por los que aceptamos o reprobamos una gran variedad de hechos y personas?

Bueno, os dejo, voy a apagar el aire…
Santi.

domingo, 9 de septiembre de 2012

''De abejas geómetras y la hormiga despistada.''

Siempre me he considerado una persona afortunada por tener tanto sensibilidad para apreciar la belleza que encierran ciencias, como la propia para disfrutar de las artes.
En el caso de las primeras además, tantos años de formación imprimen carácter, y si algo me queda de mi carrera técnica es ser bastante maniático en la planificación y la búsqueda de la eficiencia en los procedimientos de desarrollo de cualquier tarea o proyecto en general.
En este sentido, básicamente lo que busco en mi día a día es hacer las tareas planificadas con el menor esfuerzo posible, y dedicar el tiempo que me sobra a mejorar la planificación de las siguientes.
Por ello no son pocas las veces que recuerdo que allá por segundo de carrera estudié que además de las leyes de Newton para determinar las trayectorias de los cuerpos en movimiento, el matemático, físico y astrónomo Lagrange reformuló las leyes del primero en términos de mínima energía, de manera que en esencia y simplificando mucho, los cuerpos (incluyendo los planetas, el agua de la bañera y el balón del hijo de vuestros vecinos) se mueven como menos les cuesta.
Reflexionando sobre esto desde hace mucho, también me maravilla por ejemplo como las admirables abejas, sin haber pasado por escuela secundaria alguna, construyen sus colmenas con hexágonos y las cierran con rombos, de manera que almacenan la máxima cantidad de miel gastando la mínima cantidad de cera en su construcción.


A su vez mis adoradas hormigas, no tienen nada que envidiarles, pues su habilidad para optimizar la búsqueda colectiva de alimento supone un modelo a estudiar en el campo de la inteligencia artificial. En general, en la búsqueda inicial al salir del hormiguero sólo tienen que tardar algo más de lo óptimo algunas de las hormigas que primero salen para que el resto encuentre el camino más corto y en definitiva en este caso, el mejor.
Si sois más aficionados a la  jardinería y tenéis macetas, también es interesante recordaros que sus hojicas crecen según un conocido patrón matemático que optimiza la cantidad global de luz recibida por vuestras plantas.
No quiero aburriros con más ejemplos pero en definitiva, pensando en estas cuestiones es fácil sentirse tentado a pensar que la naturaleza está dotada de una inteligencia colectiva que la orienta a hacer las cosas de la mejor manera posible, aunque a veces se pierda un poco por el camino.
¿Y nosotros? ¿Para qué malgastar tanta energía a veces en hacer lo contrario?
Pues es curioso, pero en contra de la intuición, no es descabellado pensar que a nivel global, estamos mejor que nunca, con unos índices globales de violencia en mínimos históricos, y una esperanza de vida en máximos.
¿Podrían  situaciones indeseables como las guerras o las crisis (como la de nuestro país) ser la de la hormiga despistada?
¿Encontraremos pronto el hormiguero?

domingo, 5 de agosto de 2012

'Buscando gafas nuevas por las librerías.'

Ahora que lamentablemente se están volviendo comunes sentimientos de rabia, impotencia, desesperación y tristeza, que a muchos nos quitan las ganas de atender a los informativos, llevo unos días en los que siento un cierto germen de esperanza a largo plazo. En definitiva, comienzo a tener de otra  perspectiva del futuro.

No os alarméis, no me he hecho seguidor de ningún discurso mesiánico, ni sectario en general, sino que se trata más bien de haber digerido supongo que con éxito la reciente lectura de una obra que ya he comentado en otras entradas: 'Un viaje optimista por el futuro'.

Para preparar su redacción el autor recorrió el planeta reuniéndose con expertos de diversas disciplinas que revolucionarán nuestra vida en las próximas décadas, como ingeniería genética, robótica, nanotecnología, aeronáutica o energías renovables, llegando a la conclusión de que los  avances serán inevitables (en base a la ‘ley de los rendimientos acelerados’ , a la importante contribución del sector privado y a una creciente e imparable interconectividad basada en una estructura descentralizada de internet) y terminarán llegando a los actuales países subdesarrollados.

En definitiva resultó ser acertado el título del libro al menos para mí, lo que me ha hecho recordar aquellos libros de cuya lectura disfruté pero que a la vez cambiaron mi forma de ver o intuir el mundo.

Aprovechando que muchos de vosotros estáis pasando en este momento de unos días de merecido descanso me gustaría compartir una breve reseña de algunos de ellos (muchos comentados ya por aquí), y estaré encantado de comentar los que hayáis leído o de despertaros la curiosidad sobre alguno:

·                    ‘1984’ (George Orwell) : Como ya he comentado por aquí en alguna ocasión  me sorprendieron a partes iguales tanto la visión en mi opinión tan lúcida y vigente que de la sociedad que tenía el autor; como lo acertado del título, pues escrita la novela en 1948, bastaba darle la vuelta a las dos últimas cifras para recrear en su momento un futuro no muy esperanzador, como en el que en la actualidad vivimos…

·                    ‘Superfuerza.’ (Paul Davies): Recopilo también esta reseña de otra entrada pues siempre he sido muy aficionado a la física, y esta obra que encontré al azar a precio de saldo en pesetas en algún mercadillo playero me parece de lo mejor que he leído de divulgación científica de física cuántica y cosmología. Si os interesa el tema ahora que está tan de moda el bosón de Higgs es muy recomendable.

·                    ‘Breve historia del tiempo.’(Stephen Hawking): También sobre cosmología aunque de lectura mucho más sencilla para los no iniciados. El autor explica al comienzo que ‘Alguien me dijo que cada ecuación que incluyera en el libro reduciría las ventas a la mitad.’ Y se lo tomó al pie de la letra con un resultado magistral, con excelente explicaciones, esquemas y dibujos.

·                    ‘Los próximos cien años.’ (George Friedman): Bastante más dramática es la visión de este autor, que explica a lo largo de sus capítulos las diversas fallas geopolíticas mundo y las predicciones para ellas durante las próximas décadas en un análisis que incluye factores geográficos, económicos dando como resultado un importante ascenso de países como Japón, Méjico, Turquia o Polonia, nuevas guerras frías y una tercera guerra mundial. Muy a mi pesar vino a reafirmar mi idea del importante papel de las guerras y las tensiones diplomáticas en el desarrollo económico y tecnológico de los países.

·                    ‘El amante lesbiano.’ (José Luis Sampedro): Hace más de una década que la leí pero aun recuerdo la exposición razonada de hasta dieciséis roles sexuales que podemos adoptar en función de nuestro género, del nos sentimos, el que nos atrae, y la forma de experimentar el sexo. Siendo por ejemplo el protagonista de la novela, hombre que se siente mujer lesbiana sumisa.

·                    ‘El príncipe’ (Nicolás Maquiavelo): El autor, diplomático italiano, escribió su obra principios del s.XVI, y basándose en el análisis histórico del desarrollo de los estados (principados), desgrana en este tratado una serie de consejos para acceder al poder y mantenerlo por parte de los gobernantes. Parece ser que no hay consenso en atribuirle las ideas que relata en su obra como propias, puede que ser limitara a escribir el resultado de sus análisis sin entrar en disquisiciones morales. En cualquier caso, hasta la fecha las grandes multinacionales siguen comportándose de acuerdo a los consejos que en la obra se desgranan. Y muy a mi pesar en la portada de mi edición impresa (también de mercadillo) aparece un directivo de empresa ascendiendo las escaleras del éxito.


Felices vacaciones.
Santi.

martes, 3 de julio de 2012

'De estampas de Cuba y miradas al futuro.'

Hace ya unos meses pero aún lo recuerdo, supongo que me acerqué como todos los días, con prisa, acompañado por mis compañeros de siempre y quizás con ganas de ojear el periódico como cualquier españolito medio que es medianamente feliz y se siente cómodo en su rutina.
Su bar lleva abierto un par de años o algo así, y la verdad es que aunque sin mucha decoración se puede decir que tiene un cierto estilo, pues en él conviven algún cuadro ambientado en una Cuba intemporal y algo de ladrillo viejo en la zona de la barra, que reluce como un espejo sin desentonar con el brillo de su vajilla, cafetera y  resto de elementos metálicos,  todos pulcramente dispuestos.
Pero aquel día algo imperceptible me chirriaba, como cuando olvidas el nombre de una persona que te acaban de presentar hace diez minutos mientras no has dejado de hablar con ella.
Minuto y medio de desconcierto y con la cara de quién no recuerda si se ha dejado las luces de casa encendidas, le pregunté a la dueña.

Bingo! Creo que lo que había cambiado de sitio eran unos botes de lata decorados y un pequeño expositor de bollería….

     Me viene este recuerdo a la mente porque esta semana de manera casual he tenido la oportunidad de leer en la red acerca de dos obras bastante relacionadas entre sí que son ‘La era de las máquinas espirituales’ y 'Un viaje optimista por el futuro', pues en un enfoque más tecnológico en la primera y también sociológico en la segunda, ambas se refieren a un futuro no muy lejano en el que con la mejora paulatina pero imparable de los seres humanos mediante el uso de la tecnología se haga cada vez más difuso el concepto de su inteligencia o conciencia, fenómeno que se conoce como transhumanismo y que como sabéis, ha sido fuente inspiradora de un gran número de obras tanto cinematográficas como literarias (*).

           Y es que lo que más me llamaba la atención de la entrevista al autor de la segunda obra, es que preguntado por el inicio y la evolución de dicho fenómeno respondía que simplemente ya está ocurriendo.

            Supongo entonces que la rutina nos dificulta  ser conscientes de este cambio inexorable que nos está tocando vivir, probablemente porque son aunque exponenciales, también graduales a la vez. Pues de la misma manera que no quedan tan lejos los días en que eran frecuentes el uso de las cabinas telefónicas, las cintas de casete o el correo ordinario, ahora son comunes profesiones desconocidas hace dos o tres décadas como puedan ser diseñador de páginas web o comercial de telefonía móvil. Así que no hay motivo para dejar de pensar que en las próximas décadas miraremos nuestro presente desde la misma perspectiva.

             ¿Y qué hay de nosotros mismos?  Cuesta mucho reconocer que además de la tecnología, la sociedad y nuestra propia personalidad está en un proceso de cambio y adaptación constante, también en una forma a la que somos ciegos sin la perspectiva de los años, y en sentido literal hay científicos que afirman que en un preciso instante cada uno de nosotros no contenemos molécula alguna que formara parte nuestra hace nueve años.

             La duda entonces quedará en saber si como dice algunos estamos  una época de cambio o en un cambio de época.


Saludos.
Santi.
(*)P.D. Aprovecho para recomendaros 'Lagrimas en la lluvia.', de Rosa Montero.

lunes, 5 de marzo de 2012

'De clases de física y canciones de Serrat.'

En mi afán por intentar situarme en este mundo, alguna vez ya he comentado por aquí mi pasión por las escalas, aunque  no es la única, pues  de la misma manera que ayuda mucho comparar unas cosas con otras para apreciar si son muy grandes, pequeñas, rápidas o increíblemente lentas, también ayuda saber si sus propiedades les son intrínsecas o por el contrario dependen de quién las observe…
Los científicos, que saben mucho de ésto, ponen como ejemplo de lo primero la masa de los cuerpos, y de lo segundo su velocidad….; o algo así me deberían de explicar en mis felicísimos años de instituto….
Así que, como no hay teoría sin su práctica, con el ánimo de comprobar el hecho de que mi masa no varía dependiendo de las veces que me pese, hace unos tres años decidí hacerlo una vez al año, y la verdad, como cualquier españolito medio sigo engordando y adelgazando cuando toca, pero sin un peso que me estrese, soy mucho más feliz…
En referencia a la velocidad, se comprueba fácilmente que el tiempo no trascurre igual desde los dos lados de la puerta del cuarto de baño.
Pero si hay algo que me maravilla son los sistemas de numeración, y en particular que hayamos adoptado de manera general el decimal aún no siendo el más práctico, por la simple y llana razón de que tenemos diez dedos en nuestras manos.
Por eso mismo me hace cierta gracia que influyan sobre nuestras vidas acontecimientos por el simple hecho de ser múltiplo entero en este sistema, de manera que circunstancias como la crisis de los cuarenta se darían en momentos muy diferentes de nuestras vidas si tuviéramos un número distinto de dedos o nuestro querido planeta se volviera vaguete y tardara más tiempo en completar una vuelta completa alrededor de ese solecico que tanto nos gusta…
Como tengo la suerte de tener amigos listísimos, conscientes de este pequeño rollo que os he soltado y mi poca afición a los números ‘redondos’, ayer a mediodía, a traición y con premeditación y alevosía, se dispusieron a realizar una invasión pacífica de mi casa al más puro estilo surrealista de ‘Amanece que no es poco.’, pertrechados con globos, regalos, y comida y bebida como si no hubiera mañana para celebrar mi ‘No cumpleaños.’


Y es que amigos míos, ayer cumplía exactamente treinta y tres años, siete meses y cinco días, y estando rodeado de los tuyos sin duda fue un gran día….

martes, 25 de octubre de 2011

'Alucinando en colores'

A veces pienso que debí nacer tres horas tarde, pues suelen ser las que me faltan casi a diario para completar mi rutina como me gustaría….
Así que muchas veces el tiempo se lo robo a la tv, y lamentablemente otras tantas al sueño, así que, en este sentido, las series de internet son una buena solución para ver algo a sin horarios impuestos ni anuncios….
Una de las últimas series que estoy viento es ‘The Big Bang Theory’,  simpática comedia en la que convergen los mundos  opuestos de unos físicos teóricos, con su atractiva vecinita eterna aspirante a actriz…
Además de las divertidas tramas y un montón de alusiones frikis (con perdón de la RAE), resulta que la serie incluye cantidad de chistes y alusiones a efectos y fenómenos físicos reales, algunas de mucho nivel teórico e incomprensibles para cualquier cristiano.
Como en mis años mozos el tiempo que no invertía en ver fútbol en tv lo dedicaba a leer libros de física teórica y astrofísica (a quien le interese le recomiendo ‘Superfuerza’), sin ánimo de causaros excesiva repulsión, os diré que entiendo la mayoría de los exóticos guiños. Por ello hace unas pocas semanas sentí una mezcla de sorpresa y admiración al oír en un episodio dos palabras que nunca pensé que oiría en una comedia: ‘Cromodinámica cuántica’.
Por no enrollarme más, os esquematizo ( de forma bochornosa si me lee un físico’): hay unas partículas muy chiquititas que componen parte de los átomos y se llaman ‘quark’, que a diferencia de otras (protones por ejemplo) que tienen carga eléctrica que es simple y sólo puede ser positiva o negativa, tienen una carga de cualidad triple…
¿Qué pensáis que hicieron los descubridores de ésta propiedad?
Pues usaron colores primarios para definirla, la llamaron ‘Carga de color’, y dijeron que esquemáticamente podía ser roja, verde o azul; y sus opuestos anticolores serían cian magenta y amarillo.
Pensad por un momento que razonáramos igual que estos originales investigadores en el campo de nuestras emociones cotidianas....
De igual manera que cada idioma reconoce multitud de términos asociados a las emociones, lamentablemente cuando  sentimos algo por alguien y lo expresamos, la mayoría de las veces recurrimos a adverbios de cantidad ‘te quiero mucho’, ‘muchísimo’, ‘un montón’………; como si el amor o el afecto fueran una cualidad medible que se expresa en una sola dimensión como la carga eléctrica o la temperatura de los cuerpos, una línea tan simple como la que vemos en el  avanzar o retroceder del mercurio en los termómetros..
¿No sería tremendamente curioso y original decirle a alguien que le quieres azul, sientes un afecto verde, un desprecio magenta, o una indiferencia amarilla…?

domingo, 9 de octubre de 2011

Crisis

(Publicado en facebook 9/04/2011)

Desde pequeñico siempre me ha apasionado el tema de las escalas, pues nunca supe si algo era suficientemente grande o pequeño si no lo comparaba con su entorno.

Años más tarde me tranquilizó saber que en términos de tamaño, somos a un átomo lo que el universo a nosotros, y que de alguna manera, al estar en esta escala intermedia hay un universo en cada uno de nosotros…………

Mi conocimiento del mundo aumentó el día que supe que las placas continentales se mueven a una velocidad similar al crecimiento de nuestras uñas, y ya para terminar me fascina que veamos en el cielo estrellado objetos que brillaron mucho antes de que naciéramos y que el propio Sol lo veamos con ocho minutos de retraso………….

Por todas estas cosas y muchas más que voy echando en la mochila por el camino, me voy dando cuenta de la importancia del paso atrás que  a veces hay que dar en la vida para posponer un bien superior………...
Hace años escribía en una servilleta algo así como ‘Que de la confusión surja belleza’’, y ahora lo entiendo, las crisis deben servir para la reflexión pues lamentablemente cuando las cosas van bien nadie lo hace…………..

Un abrazo.
Santi.