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viernes, 29 de junio de 2018

Intento recordarme


INTENTO RECORDARME


Entre atardeceres luminosos de esperanza,
intento recordarme.
Entre sueños sin nombre,
y noches sin fin.


Desando mi camino
hacia el desvío en el que un día me perdí
buscando la palabra perfecta,
el momento oportuno,
la vida imaginaria que me secuestró.


Quisiera encontrar la mirada valiente,
el paso decidido de quien aún ha de caerse,
la carcajada de quien a nada teme.


Entre el hálito tranquilo a ojos cerrados,
intento recordarme.
Entre las pupilas de quien siempre me quiso,
y las de quien me querrá.

miércoles, 2 de marzo de 2016

'Al otro lado.'

Como en la canción de Los Secretos hoy la vi.


Caminaba apresurado con el tiempo justo por un bulevar de Murcia, cuando por no ser capaz de resistirme a frenar unos instantes para curiosear por los puestos de libros ambulantes, me pareció ver a punto de cruzarse conmigo a la que hace casi dos décadas fue una gran amiga.


La combinación de incredulidad, prisas, y recuerdos adormecidos luchando por salir, hizo que la certeza de que era ella llegara a dos metros tras cruzarme. No sé si me vio, pero en décimas de segundo recordé cómo demasiados años atrás formó parte esencial de una historia que sucedería entre otra de sus amigas del alma y yo. El tiempo quiso que las perdiera a las dos de golpe.


Iba con carricoche, así que me alegré y al volver a mirar, pude reconocer a la chica que iba a su lado, en paralelo con otro carricoche. Reconocí la melena y entonces, aunque alejándose de espalda, la vi.


Y aunque desde mi juventud siempre me he preguntado si el lenguaje de los sentimientos nos cambia, por permitirnos actuar en un ejercicio de autoconsciencia sobre lo que sentimos, hoy no tuve palabras para describir el extraño vacío que, en algún punto indeterminado entre una alegría pálida y una tristeza sofocada por el paso de los años, me invadió.


Siempre pensé que en un juego imaginario de pañuelos de sentimientos, los melancólicos que conocieran la palabra se lo llevarían siempre ante la mirada incrédula de quienes, por no tener esa suerte, lo perderían pese a haberlo rozado entre los dedos.


Hoy perdí mi pañuelo, hoy estuve al otro lado….



miércoles, 30 de diciembre de 2015

''A dieta.''


‘Oye chica que me he puesto un mes a dieta de adjetivos y me está sentando fenomenal’

                O algo así nos dijo bromeando una conocida escritora en un taller literario de fin de semana al que asistí la pasada primavera. Intentaba transmitirnos importancia de ser muy comedidos con ellos en nuestros relatos.   

La verdad es que nunca me lo había planteado y además de atender a sus explicaciones intenté documentarme por internet. No encontré grandes argumentos acerca de la cuestión más allá de que con la reducción de adjetivos la narrativa gana en precisión, y en definitiva, en calidad. Así, si el sentido de una frase no se altera sustancialmente al suprimir alguno o la totalidad de ellos, mejor hacerlo.

Sin embargo, a mi entender, este estilo de escritura más pulcro, de alguna manera exige mayor esfuerzo tanto para el escritor como para el lector. El primero tendrá que, a través de su mirada singular condensar su mensaje en sustantivos y verbos. Suprimir ‘triste’ por ejemplo de una frase, le supondrá tener que transmitir la tristeza a través de los propios personajes y aquello que les ocurre. El lector a su vez tendrá que leer (tal vez en más de una ocasión) e interpretar razonadamente el cuerpo del mensaje, obteniendo como premio una opinión propia.

En definitiva, creo entender que con la literatura ocurre como con otras tantas aficiones, en las que se puede acceder a un mayor disfrute, pero que requieren dedicarles tiempo y sosiego, estando ambas cosas en contraposición con la sociedad de consumo rápido en la que nos ha tocado vivir.

Así que lo mejor que se me ocurre para este 2016 que está a punto de comenzar, es desearos que, aunque no seáis aficionados a la escritura,  incluso en vuestra vida diaria, os pongáis también dieta de adjetivos intentando no juzgar demasiado a los demás, y sobre todo, que en caso de hacerlo, los juicios sean propios  en vez de heredados de terceros.

Pero sobre todo, que hagáis pocas cosas y con la calma que necesiten.

Os deseo un feliz 2016 cargado de éxitos personales y profesionales.

Un abrazo.

 
Santi.


domingo, 6 de abril de 2014

'Hablemos de poesía.'


         No es ningún secreto para los que llevéis tiempo leyendo este blog que tengo escasos (por no decir nulos) conocimientos de técnica narrativa. Si por el contrario sois neófitos, en unas pocas líneas lo comprobaréis enseguida.

          Será porque en esta cultura tan de siempre de los yanquis de fracasar repetidamente soy alumno aventajado en todos los campos en los que he podido emplearme, que a los variados fracasos profesionales, sentimentales, y personales en general, últimamente también estoy añadiendo los literarios.

En este sentido y ya más cerca de los cuarenta que de los treinta, no sólo no me molesta, sino que como complemento a aprender de quienes (tanto empresas como personas)  lo hacen bien en base a sus ‘FCE’ (‘factores clave del éxito’), también me interesan los ‘FCF’ (‘factores clave del fracaso’) de quienes no lo hacen tan bien, porque me parece esencial algo que estudié hace años en mi escuela de ingeniería para los materiales, la resiliencia, desconociendo en aquel momento que también se aplica a las personas, como la capacidad de sobreponerse a situaciones adversas.

       Decidido también a continuar con mi resiliencia literaria, a base de presentarme con mucha moral pero sin ningún éxito hasta la fecha a unos cuantos concursos de relatos, me gustaría compartir con vosotros un reciente descubrimiento interesante que he hecho entre el penúltimo y el último fracaso: el verdadero sentido de la poesía.

           Echando una ojeada a esta ventana al mundo que es internet en busca de la receta mágica para escribir microrrelatos (con la osadía de no haber leído antes), encontré entre los variados blogs de escritores, uno que se despachaba en trece jugosos consejos bastante interesantes en general, de los cuales el segundo me maravilló:

‘2. Acción, acción, acción. Sólo los genios conciben micros eficaces empleando la inmovilidad. Si no eres un escritor de genio, y no puedeshttp://cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow-10x10.png resistirte a la inmovilidad, dedícate a la poesía, la pintura o la fotografía; o a construir edificios, que es más rentable.’(*)
            Con la lección aprendida de mi anterior fracaso a partir de de los consejos de una excelente escritora murciana, acerca del delicado equilibrio entre el tiempo narrativo y la extensión del relato, con estas anteriores frases que he transcrito literalmente descubrí algo casi mágico: si escribes no puedes pretender encorsetar un tiempo narrativo muy extenso propio de una novela dentro de un relato, ni por el contrario resulta adecuado escribir escasas líneas sobre un breve instante en el que no hay apenas acción, lo que en definitiva es… poesía.
          
             Continuando con el amable consejo nº2 y obviando el simpático hecho de que ya me he probado construyendo edificios, haciendo fotografías o pintando cuadros, me apasiona el concepto que tiene el autor de las anteriores líneas. Si para él, la poesía es la descripción breve de la inmovilidad, queridos amigos lectores tengo el gusto de deciros que la podemos encontrar por todas partes.
               
              Así, en este excelente domingo que ahora acaba y que he disfrutado con buenos amigos, he encontrado poesía en  tener que guiñar los ojos ante un sol de justicia y una incipiente brisa marina, en la escarcha de las jarras de cerveza helada, en las sonrisas sinceras de quien se alegra al verme, en el profundo carmesí del buen vino compartido….

             Y a vosotros….
¿Os gusta la poesía?        
            

(*)Fuente;  ‘Trece consejos para escribir microrrelatos’, Blog de Orlando Romano: ‘La nave de los locos.’.

domingo, 7 de julio de 2013

'En las nubes...'


Me da algo de pena que una de mis palabras favoritas, como es ‘pareidolia’ no esté recogida en el DRAE, y es que me parece un término interesante tanto en su escritura, como pronunciación y desde luego, por su significado.

En esencia y resumiendo, vendría a ser el fenómeno psicológico mediante el cual reconocemos formas y patrones  ante estímulos visuales vagos. Ejemplos conocidos podrían ser las formas reconocidas en nubes, tostadas, árboles, y en definitiva en un sinfín de objetos.

Antropológicamente parece ser que tenía la finalidad de protegernos de depredadores y otros peligros. Supongo que tiene su lógica, si crees reconocer la forma de un león en un matorral y te alejas, tal vez estés salvando tu vida, aunque el precio a pagar por ello sea privarte la mayoría de las veces de experiencias que lejos de ser peligrosas tal vez resultaran muy enriquecedoras. Actualmente, aun con vidas en términos generales mucho más seguras, seguimos viendo muchas formas donde no las hay, cada uno con el filtro de nuestra cultura y cómo no, de nuestras expectativas.

Incluso los que siendo algo sibaritas somos capaces de disfrutar encontrando la belleza hasta  en los más pequeños detalles (no puedo dejar de acordarme de ‘Amelie.’), además de formas, creemos o deseamos ver señales, la mayoría de las veces como resultado de una conjunción cósmica, que (ya puestos) esperamos nos sea favorable. Y es que un poco de autoengaño de vez en cuando tampoco viene mal.

En estas historias ando yo últimamente, que trato de  rebelarme ante una gran carga de trabajo, y en el intento de disfrutar intensamente el escaso tiempo libre que me queda, no dejo de recibir mensajes y señales hacia una ‘slow life.’, ya sea intercambiando impresiones con personas recién conocidas en sesiones de coaching grupales, reencontrándome casualmente con viejos amigos a los que hacía años que no veía, encontrando reseñas bibliográficas por la red como ‘Conversaciones con mi gata.' ó incluso leyendo las simpáticas camisetas de los camareros del chiringuito al que asisto casi como a una segunda residencia (*).

Desconozco si conseguiré algún día organizarme mejor la vida, de manera que tengan cabida tantas y tantas inquietudes personales como albergo, pero mientras tanto iré a reflexionar caña en mano a mi chiringuito de cabecera.

Si no nos vemos por aquí en un tiempo….. ¡Feliz verano!

 


miércoles, 26 de diciembre de 2012

'De nocheviejas y nuevos trenes.'

            Aunque el año está plagado de acontecimientos anuales, los grandes ganadores de la ‘liga de la autoevaluación’ son sin duda las navidades, con su salto de año incluido, y cómo no, nuestros cumpleaños.
            Cualquiera de ellos nos puede llegar subidos a un precioso tren, fantásticamente atendidos y con unas vistas excelentes, o por el contrario, puede ser algo más incómodo, tal vez destartalado, quizás con una compañía de viaje algo ruidosa. En cualquiera de los casos, lo verdaderamente importante no es ir en el primero o en el segundo, sino si deseamos realmente bajarnos en la siguiente parada, o por el contrario, ajenos a cualquier planteamiento, preferimos dejarnos llevar incluso sin conocer el destino.
Continuando con las estaciones y sus paradas intermedias, hace ya unos años leí una explicación relativamente simple de los diversos grados de conocimiento que podemos tener sobre una materia.
Ni que decir tiene que como todos los planteamientos generalistas sobre cualquier tema, es muy cuestionable o al menos matizable, pero en cualquier caso me gustaría compartirla con vosotros, incluso con los errores u omisiones de mi a veces voluntariamente mala memoria.
Venía a afirmar que un primer grado de conocimiento sobre alguna materia podría ser entenderla, asimilarla interiormente.
Un paso adelante  podría ser saber explicarla adecuadamente a terceros, para lo cual además de entenderla se requiere un grado de interiorización superior que nos capacite para enfocarla desde diferentes perspectivas o contextos.
Si fuéramos capaces de crear algo nuevo, una aportación original, subiríamos al siguiente escalón, y finalmente son sólo unos pocos elegidos los que tienen la capacidad de iluminar al resto con obras que cambian la forma de entender el mundo.
Así que en cuatro cómodos pasos, como si de un programa de bricolaje se tratase podéis evaluar qué tal se os da cualquier cosa, desde la física cuántica a la neurología, pasando por el punto de cruz, o el manejo de la Thermomix.
En mi caso, aunque mantengo la esperanza de saltar al tercer escalón en alguna etapa de mi vida, de momento me considero afortunado por poder llegar al segundo en variadas cuestiones, algunas académicas y otras sencillamente pintorescas.
Y os cuento todo esto porque, en muchas cuestiones de la vida diaria no llego ni al primero, y no es por falta de ganas, pero me siento como ese bebé que apenas sabe gatear mirando una escalera, como el mono recién llegado al que le pegan sin saber por qué, el aborigen que ve por primera vez el mar, o que mes tras mes se queda embobado mirando la luna llena.
En mi caso,  por aquello de mi lentitud existencial, desconozco si en 2013 subiré algún primer escalón más, pero si habéis tenido la santa paciencia de leer hasta aquí, os regalo la posibilidad de  cambiarla sustituyendo mentalmente palabra ‘conocimiento’ por ‘ilusión’, y aprovecho para desearos que subáis muchos escalones con esta nueva escalera en el año venidero.
            

Un abrazo.
Santi.

jueves, 6 de diciembre de 2012

'Siete veces siete.'

Hay quienes sostienen que tu nombre te marca.
Kotrolo no sabía nada de eso. Ni falta que le hacía.
Sin embargo, su peculiar forma de ser no desmerecería aquel extraño nombre heredado de un precioso cuento literario, pues tuvo un carácter muy marcado en el que la viveza y la arrogancia de los primeros años irían mutando a una mirada cansada e inteligente, aunque sin perder nunca ese aire canalla que le acompañaría toda su vida.
Kotrolo, Kotro, de puro malo que era, nos dio disgustos casi desde el primer día, mordiendo sin ladrar antes a medio vecindario de nuestro pueblo, y parte del de la comarca. No fueron pocas las veces que tuvimos que enseñar su calendario de vacunas.
Y sin embargo, su extrema inteligencia y  graciosa desobediencia (venía cuando él quería) nos ganaron desde el principio.
Por ello, disfrutaría en casa una vida perruna llena de comodidades, que incluiría veraneos en la casa de la playa, y una dieta variada en la que no le faltarían desde pizzas a huevos fritos con patatas y salchichas, pasando cómo no, por el guiso casero de lentejas, su preferido.
Su única obligación durante los años que compartió con nosotros fue acatar la obligación paterna de tener que comerse diariamente una galleta María a las ocho y poco de la mañana, muchos días sin ganas e incluso con un ojo medio cerrado por el sueño.
Aquel chucho pequeño, fruto del desliz de una madre pequinesa con cualquier pero callejero de Vicálvaro, llegó a casa siendo un feo cachorro negro y paticorto rondando yo los ocho o nueve años.
Desde el primer día nos tuvimos una extraña mezcla de admiración y respeto en parte basado en el miedo, pues no tardaría en morderme en nuestros primeros juegos, a lo que yo respondería enseguida con un mordisco similar en su pata demostrándole con ello que le tenía aprecio sincero como a un igual.
Por aquella época había oído yo en algún corrillo, que los años perrunos eran como siete de los nuestros, así que durante todos los que nos acompañó haría en multitud de ocasiones la conversión para saber ‘exactamente’ qué edad iba teniendo mi viejo amigo, adaptando con el paso del tiempo mi trato a su experiencia vital.
Ha pasado mucho tiempo desde que no nos acompaña, más de una década, tal vez casi dos, y además de no haberlo olvidado, me planteo que quizás aquella vieja historia de la conversión de los ‘años perrunos’ fuera verdad o no, fallaba en la base, al presuponer que los ‘años humanos’ son constantes para cada persona.
Si no lo fueran, en mi caso, se explicarían muchas cosas. Si, por ejemplo, mi edad vital transcurriera siete veces más lenta que la de la mayoría, esos lapsus de pocos minutos que tengo cuando sueño despierto, para mi edad, realmente supondrían segundos.
Echando también la vista atrás, bajo esta perspectiva, la carrera se me haría tan rápida por no llegar al año de duración, y de la misma manera, el tiempo trabajando transcurre tan fugazmente, por apenas haber alcanzado el año y medio trabajando.
Pero sobre todo donde más lo noto, es en mi reloj interno, el guardián de mis emociones, de mis sufrimientos, desvelos, y sobre todo, el de mis ilusiones. Vivo en un mundo siete veces más lento, camino despacio, a veces me paro, respiro, pienso, os veo vivir, correr, sufro, disfruto, siempre con preguntas, siempre a mi aire, ajeno a las prisas….
¿Debería tenerlas a punto de cumplir mis cinco?

domingo, 21 de octubre de 2012

'De canciones de Julio y ese aire fresco que tanto te gusta.'

Posiblemente no tenía ni los veinte cumplidos cuando ya me gustaban las pelis de treintañeros.
Y es que,  a lo largo de los años he disfrutado mucho esas tramas en las que un puñado de amigos de dicha edad iban desgranando sus miedos, ilusiones, decepciones, nostalgias e incertidumbres en general.
Me gusta citar como ejemplos del género: ‘Las razones de mis amigos.’, ‘El principio de Arquímedes.’ o ‘Marta y alrededores.’  obras siempre con el trasfondo de la pérdida de la juventud y el alejamiento de los sueños. Aquellos últimos que,  aunque aun todavía presentes en el otro extremo de una palanca imaginaria, son más difíciles de alzar debido al punto de apoyo que se nos acerca atraído por la rutina y el peso de las circunstancias cotidianas.
Sin embargo aunque ahora que he llegado a la edad de los protas de algunas de estas películas puedo por mi propia experiencia vital apreciar mejor aquellos sentimientos, lo que más noto pese a que a veces me fastidie, es el peso de lo relativo. O dicho de otra manera, ya no tengo una visión maniquea de la vida. Hace tiempo que los blancos y negros fueron dando paso a una enorme variedad de grises.
Lo explicaba magníficamente Carmen Posadas en una de sus columnas dominicales, comentando cómo una de sus amigas aplicaba en sus relaciones personales ‘la teoría de Julio Iglesias’ según la cual no hay por qué ir encasillando a las personas que vamos conociendo, pues todos reaccionamos de manera cambiante ante entornos cambiantes como en la célebre canción del cantante ‘ a veces tú, a veces yo….a veces sí, a veces no …’.
Y es que si hasta para diseñar ese aparato de tu casa que te da ese fresquico que tanto te gusta, aparentemente cuadriculados ingenieros y matemáticos aplicaron algo llamado lógica difusa, flexibilizando con ello los criterios por los que se enciende y se apaga en función del rango de temperaturas exterior, ¿no obtendríamos nosotros mismos mejores resultados en nuestros retos cotidianos  personalizando los criterios por los que aceptamos o reprobamos una gran variedad de hechos y personas?

Bueno, os dejo, voy a apagar el aire…
Santi.

lunes, 6 de febrero de 2012

'Recuerdos borrados a golpe de reformas.'

-Luis se jubila en dos días, en el turno de la cena, te lo digo por si te apetece llamarle.
            Las conversaciones telefónicas con Bosmans tienen ese algo especial que sólo se reconoce en aquellas llamadas a verdaderos amigos, espaciadas cada muchos meses o años incluso para luego hablar mucho sin apenas decir nada, pues en el fondo basta con saber que el otro sigue bien, con ese punto melancólico que pueda tener el cine argentino a veces, y quizás algunos anuncios de móviles cuando se ponen en plan trascendente. Vosotros me entendéis.
            Pero aquel día hace ya siete u ocho años, sí tenía algo que decirme, aunque yo ya había dejado el Colegio Mayor dos o tres años antes por aquel entonces, que el más entrañable de nuestros conserjes se retirara después de vete a saber cuantas décadas (y desde luego mis seis cursos de estancia), merecía por los menos una llamada de los que más le apreciábamos.
            Dicen que la realidad supera a la ficción y la verdad es que las anécdotas y peripecias vividas en aquella etapa de mi vida mejoran con creces  cualquier guión de temática universitaria. Al menos eso pensamos la media docena de antiguos colegiales que nos volvimos a reunir este pasado sábado en Madrid, en mi caso una década después.
            La comida fue genial como os podréis imaginar, era como si el tiempo no hubiera pasado, ni en el trato ni en nuestro aspecto (nos consolamos pensando esto último), y como era de esperar, contamos cantidad de batallitas que vinieron a completar nuestra memoria colectiva. Acabamos de comer, tomamos el café y alguien propuso visitarlo de nuevo. Me debatí entre deseos encontrados y al final acepté, pues  sabía que hacía dos años había sido sometido a una reforma integral que sólo conservaba su fachada.
            Estoy seguro que sus actuales prestaciones multiplican con creces las que yo disfruté, pero la memoria es traicionera y se resiste a sustituir de golpe aquel marco de sus recuerdos.
Durante seis años viví en un lugar con costumbres y mobiliario de los años setenta, recibí cartas y postales en casilleros de madera, fui avisado por megafonía de llamadas telefónicas al número fijo del colegio, conviví con su personal, conocí a grandes amigos, conversé, disfruté, estudié, alboroté, reí, lloré y  a pesar de todo fui muy feliz…
De alguna manera, mi llamada de despedida a Luis años antes, fue mi despedida del Colegio, pues cuando volví ocho años después a cruzar sus puertas ( que ni siquiera estaban al mismo nivel para acceder), sentí que gran parte de mi vida se había esfumado a golpe de reformas.
Tan lejos, tan cerca…
           
Este post va para mis compañeros de aquellos años (1996-2002).

martes, 31 de enero de 2012

'Pichis'

       Buenas noches:
       Aquí os dejo un enlace a un corto que me encanta.
           PICHIS

          
            Espero que os guste.Será motivo de futuras entradas.
            Saludos.
            Santi.

lunes, 17 de octubre de 2011

Del otoño y mis viejas suelas...

Si pudiera valorar de alguna manera la dificultad que me supone tomar una decisión de mi vida personal, la forma más adecuada a mi forma de vida actual que se me ocurre, es medirla en kilómetros caminados por el paseo marítimo de mi barrio hasta alcanzar una determinación particular en cada caso.
Hasta ahora no lo he hecho, pero sí me doy cuenta de que, por alguna razón que desconozco, debo tener algún extraño gen que hace sea capaz de tomar decisiones más o menos difíciles con mucha más facilidad que otras cotidianas.
¿Recordáis cuando de niños nos tapábamos con mantas y nos creíamos que así estábamos protegidos de cualquier monstruo o amenaza imaginaria?
Por esa misma razón infantil quizás el otoño sea mi estación favorita, pues año tras año siento que cuando llega esta estación, en contra del sentido común y de mi propia coherencia, me haya ido bien o mal en el año que acaba, me autoengaño pensando que da igual posponer decisiones hasta el año que viene, y me quedo en mi zona cómoda …

          

domingo, 9 de octubre de 2011

Saloon: Recordando nuestros años de Far West

(Publicado en facebook 3/10/2011)

        Cuentan los que saben de estas cosas, que el olfato es el sentido que más directamente está conectado con nuestro sistema nervioso, de manera que volver a oler un aroma asociado a nuestros recuerdos, puede reavivarlos de manera casi instantánea con gran intensidad incluso muchos años después. Los que me conocéis bien sabéis que, consciente de ésto,  suelo  gastar más en colonias y perfumes que en camisas……

        Pero lo que no sabéis tan bien, es que a falta de cámara de fotos, guardo en mi memoria una canción asociada a cada uno de los momentos buenos de mi vida, muchos de ellos compartidos con vosotros; y como no, algunas de ellas (el ‘Under Pressure’ de Queen sobre todo) me recuerdan los años tan buenos que pasé con mi peña galilea (gentilicio de Pozo Estrecho)  en el bar Saloon de Torre Pacheco tras finalizar la carrera, a mi vuelta de Madrid.

        En aquellos primeros años de la década pasada, coincidieron nuestros comienzos en el mundo laboral, con el hecho de que muchos estábamos solteros (bueno, algunos lo seguimos estando pero esa es otra historia), y por aquella época aquel bar como habréis visto en tantas comedias de situación (‘sitcom`), llegó a ser un decorado cuasi-permanente de nuestras vidas. Afinando un poco más, creo que llegamos a ser parte del mobiliario, y en general, los clientes habituales sin ser todos amigos, desde luego como mínimo conocidos….

        Para los que no lo conocísteis, os lo describo brevemente: un local relativamente grande, perfectamente ambientado en el Far West, en el cual coexistían una barra larguísima, unas pocas mesas, un minúsculo escenario para música en directo, un pequeña zona libre para bailoteo y los imprescindibles billares futbolines y dardos…, o sea, aparentemente un bar cualquiera... ¿o no?

        Conscientes los dueños de que la esencia de un local la hace su gente, Saloon siempre estaba abierto desde la sobremesa hasta la madrugada. No recuerdo qué día cerraba, pero sí que incluso cualquier martes o miércoles en invierno siempre tenía su público. Ni que decir tiene que cualquier hora era buena para acercarse los fines de semana, un café, una cerveza o una copa, cualquier excusa valía.

        Pero, si tengo que citar un momento, nuestro momento, era sin duda los viernes noche, llegamos a tener tanto arraigo en ‘nuestra’ mesa de billar aquellos años, que  ni siquiera nos molestábamos en quedar, ¿para qué? es posible que puntualmente alguien fallara, pero durante aquellos años siempre habría alguien para una cerveza y un billar…..

       Y ahora que nos hemos hecho mayores, muchos con alianzas, algunos con chupetes, y todos sin excepción con el famoso Euribor, las pocas veces que nos juntamos, seguimos echando de menos un lugar como aquél, al que ir sin quedar con nadie de antemano….

Un abrazo.

Santi.


P.D. Me ha dado pena encontrar la página oficial de nuestro bar en la lista de dominios caducados. En aquélla se colgaban con frecuencia fotos de todos nosotros a lo largo de los años, si sabéis como rescatar la página ‘www.saloonbartp.com’ o tenéis fotos en el bar os agradecería que las fueseis colgando…..

Ahora tito....

(Publicado en facebook 16/07/2011)

Muy buenas  amiguetes !

La verdad es que no quería ponerme ñoño ni brasas, pero ....

No en serio, si por cualquier suceso medianamente estrambótico que me ocurre os atormento periódicamente con unas líneas, esta vez aunque sean pocas creo que la ocasión lo merece…..

Bien, tengo la suerte de tener una madre con un sentido común excepcional, que a los pocos meses de saber del embarazo de mi única hermana me vino a decir que respecto de su época ahora los meses de espera se viven más intensamente.

Argumentaba diciendo que desde el momento en que, debido a los avances tecnológicos, le ves la cara, sabes su sexo y le pones nombre, es ya un miembro de la familia más, y se da la extraña situación de que llegas a echar de menos a alguien a quien todavía no conoces.

Como suele ser habitual, el tiempo le ha dado la razón y así ha sido, solo somos tres de familia, y la verdad es que hemos vivido estos meses muy intensamente….

Si a eso le sumamos que el embarazo de mi hermana ha coincidido con otros en mi círculo más íntimo, el tener que estar pendiente de preguntas y respuestas cruzadas que me han ido haciendo unas parejas sobre otras, me ha hecho tener que desplegar dosis de atención adicionales sobre los tecnicismos que han ido surgiendo estas semanas.

Así que visto con perspectiva a base de pasar apuros por no responder a veces con la precisión que me requerían, algo he aprendido sobre percentiles de peso, test de glucosa, ecografías, y otras pruebas similares……

Bien, la verdad es que por fin ha llegado la fecha y ha sido todo muy emotivo, estamos todos tremendamente felices, y yo además encantado de compartirlo con vosotros…..

Un fuerte abrazo y muchas gracias todos los interesados.

Santi.

Diga treinta y tres.

(Publicado en facebook el 29/08/2011)

     Pocos regalos hacen tanta ilusión como aquellos que no te esperas. Suelen ocurrir raras veces, pero algunos dejan huella…

      No recuerdo exactamente si fue por mi cumpleaños o por mi santo, pero se me acercó con una sonrisa inmensa, y entusiasmada me dijo:

-¡Te va a encantar!

      Es posible que ni fuera envuelto, era un ejemplar de ‘1984’ de Destinolibro, algo viejo, probablemente de cualquier mercadillo de libros de saldo, y lo recibí con extrañeza, pero lo guardé con cariño.

      Aquel verano era uno de los últimos del instituto, o quizás de los primeros de la universidad.

       En cualquier caso, unos meses después decidí leerlo y se convirtió en una de mis novelas favoritas, de la que me sorprendieron a partes iguales tanto la visión en mi opinión tan lúcida y vigente que de la sociedad que tenía el autor; como lo acertado del título, pues escrita la novela en 1948, bastaba darle la vuelta a las dos últimas cifras para recrear en su momento un futuro no muy esperanzador, como en el que en la actualidad vivimos…

       Por ser treinta y tres capicúa, daba para pocos juegos de este tipo, pero fue la primera cifra que se me ocurrió bromeando con mi prima Victoria no mucho tiempo después, sobre la edad en que respectivamente nos casaríamos. Supongo que veintitantos dijo ella y cuando la dije, mi cifra se me quedó grabada en la mente como algo relativamente lejano e incierto (quizás en aquel momento faltaba más de una década)…

       Y han pasado los años arrugando (y confundiendo) los distintos calendarios en esa cartera asquerosica que llevo siempre llena también de cantidad de entradas viejas, resguardos de denuncias de pérdidas de DNI’s, tickets y recibos varios……; hasta ahora.

        Los que más me conocéis sabéis de mi poca afición a celebrar nada en lo que yo sea protagonista, y mucho menos mi cumple, pero para mí por todo lo comentado ‘33’ es el futuro, y llevo ya unas semanas pensando si era esto lo que me imaginaba, y la verdad es que mentiría si dijera que no es así, pues siempre a mi velocidad y fiel a mí mismo (eufemismo de ‘terco como una mula’), voy viviendo todo lo que esperaba….

      ¿Y ahora? Supongo que toca inventarse un futuro nuevo.

      Quizás por lo del ‘84’, ‘48’ no suena del todo mal…..

     ¿Cómo estaré con 48? ¿Me habrá pasado antes factura soñar despierto? ¿Canas? ¿Familia propia? ¿Seguirá mi megane verde manzana con mi mecánico de cabecera? ¿Se parecerá mi sobri a mí? ¿Me iré unos años a vivir fuera? ¿Año tras año, se me seguirán secando las drácenas? ¿Y mis peregrinaciones al Sonorama? ¿Seguiré manteniendo una cohabitación pacífica con mis hormigas…….?

      Espero descubrirlo con vosotros……

      Besos y abrazos.

      Santi.