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viernes, 29 de junio de 2018

Intento recordarme


INTENTO RECORDARME


Entre atardeceres luminosos de esperanza,
intento recordarme.
Entre sueños sin nombre,
y noches sin fin.


Desando mi camino
hacia el desvío en el que un día me perdí
buscando la palabra perfecta,
el momento oportuno,
la vida imaginaria que me secuestró.


Quisiera encontrar la mirada valiente,
el paso decidido de quien aún ha de caerse,
la carcajada de quien a nada teme.


Entre el hálito tranquilo a ojos cerrados,
intento recordarme.
Entre las pupilas de quien siempre me quiso,
y las de quien me querrá.

miércoles, 2 de marzo de 2016

'Al otro lado.'

Como en la canción de Los Secretos hoy la vi.


Caminaba apresurado con el tiempo justo por un bulevar de Murcia, cuando por no ser capaz de resistirme a frenar unos instantes para curiosear por los puestos de libros ambulantes, me pareció ver a punto de cruzarse conmigo a la que hace casi dos décadas fue una gran amiga.


La combinación de incredulidad, prisas, y recuerdos adormecidos luchando por salir, hizo que la certeza de que era ella llegara a dos metros tras cruzarme. No sé si me vio, pero en décimas de segundo recordé cómo demasiados años atrás formó parte esencial de una historia que sucedería entre otra de sus amigas del alma y yo. El tiempo quiso que las perdiera a las dos de golpe.


Iba con carricoche, así que me alegré y al volver a mirar, pude reconocer a la chica que iba a su lado, en paralelo con otro carricoche. Reconocí la melena y entonces, aunque alejándose de espalda, la vi.


Y aunque desde mi juventud siempre me he preguntado si el lenguaje de los sentimientos nos cambia, por permitirnos actuar en un ejercicio de autoconsciencia sobre lo que sentimos, hoy no tuve palabras para describir el extraño vacío que, en algún punto indeterminado entre una alegría pálida y una tristeza sofocada por el paso de los años, me invadió.


Siempre pensé que en un juego imaginario de pañuelos de sentimientos, los melancólicos que conocieran la palabra se lo llevarían siempre ante la mirada incrédula de quienes, por no tener esa suerte, lo perderían pese a haberlo rozado entre los dedos.


Hoy perdí mi pañuelo, hoy estuve al otro lado….



viernes, 27 de marzo de 2015

'Noches de radio.'

          Nunca me sentiré lo suficientemente agradecido por saber apreciar y apasionarme a diario con esas pequeñas cosas inmateriales. Así, a lo largo de mis distintas etapas vitales, sin prisa ni pausa, siempre he intentado construirme una rutina rica en contrastes y matices en la que sentirme cómodo. En la última que me ha tocado vivir y va ya para siete años, la radio ha adquirido un papel importante por acompañarme tanto en mis cien kilómetros diarios que hago como mínimo para ir a trabajar, como en mis ratos libres entre noches y fines de semana.


Como cualquier persona, en este mundo cambiante no sé que me deparará incluso el futuro más inmediato, pero siempre guardaré con especial cariño esos paseos nocturnos por un paseo marítimo solitario de Los Narejos en pleno invierno, en los que bien abrigado y siempre en compañía de mi programa de radio favorito, caminaba durante una hora disfrutando intensamente del relax de saber el día vencido.


No recuerdo exactamente el momento en que descubrí ´La Brújula.’ en Onda Cero, pero supongo que me quedé maravillado desde el primer momento en que escuché los monólogos de Carlos Alsina a las 20.00h comenzando su programa.  Sin renunciar al humor (cuando procedía) con una exquisita combinación de suspicacia, diplomacia y brillantez, me facilitaba un breve resumen de una jornada de la que hasta ese momento desconocía la actualidad informativa. Generalmente me encontraba en el coche, o muchas veces ni podía hacerlo por seguir en la oficina, pero a lo que siempre he intentado no renunciar ha sido a escuchar al menos un par de veces por semana su tertulia de economía de las 21:00 durante mis paseos nocturnos playeros.


Hace un par de semanas me enteré por la prensa de que dejaba el programa para presentar en la misma cadena el de las mañanas, y la casualidad ha querido que oyera en el coche (como no podía ser de otra manera) su monólogo de despedida que daba comienzo a su última edición de ‘La Brújula.’ tras diez años desde que comenzó a presentarlo. Verdaderamente brillante y emotivo, a la vez que lo escuchaba animado por sus palabras no he podido evitar echar la vista atrás y recordar mi última década, sin olvidar como ha cambiado tanto el mundo como sobre todo nuestro país en estos años.


            En fin, no me quiero poner sensiblero ni rollero, iba para tres líneas y al final he retrasado lo que muy agradecido me gustaría compartir, que es el enlace tanto al audio como escrito  de ese último monólogo vespertino plagado de talento de una gran persona que comienza una nueva etapa y a la que le va ir fenomenal.  


Espero que lo disfrutéis.
 





domingo, 2 de noviembre de 2014

'Con otra luz.'


Vivir bajo la influencia de un tremendo despiste nos genera a los que los que lo sufrimos bastantes inconvenientes tanto propios como para los nuestros.  

No son pocos los momentos del día en los que tu cabeza por alguna extraña programación neurológica que se me hace inescrutable, desconecta durante un instante y como si de un ordenador se tratara ‘reinicia’ tu ‘sistema operativo’.

Intentando ser algo más poético a esos momentos prefiero llamarles ‘soñar despierto’.

Afortunadamente esas exóticas ausencias también tienen su lado bueno por, al menos en mi caso, percibir con gran riqueza de detalles todo lo que me rodea, pero sobre todo percibir siempre como si fuera la primera vez la belleza de cualquier cosa o lugar aun siendo muy cotidiano.

Supongo que cualquier amante de la fotografía, pintura o poesía sabrá a lo que me refiero.

Esta noche por ejemplo a la vuelta de un paseo nocturno por un paseo marítimo de Los Narejos casi desierto he vuelto a vivir por una de las avenidas principales la extraña sensación de estar inmerso en una fotografía. Fantaseando con el hecho de que sin nadie que observe no hay tiempo que transcurra o suceso que se dé, me encanta disfrutar de esos momentos tan míos.

Pero sin embargo hoy había algo diferente que alteraba sustancialmente la experiencia de deambular por ese instante congelado imaginario.

No he tardado en darme cuenta que han cambiado las luminarias de toda la avenida. Incluso conservando los antiguos báculos, la nueva iluminación LED imprime a todo el vial una luz fría que contrasta con la antigua y cálida iluminación amarilla de todo el paseo.

Como si fuera forastero en mi tierra, tendré que acostumbrarme hasta la primavera…

domingo, 6 de abril de 2014

'Hablemos de poesía.'


         No es ningún secreto para los que llevéis tiempo leyendo este blog que tengo escasos (por no decir nulos) conocimientos de técnica narrativa. Si por el contrario sois neófitos, en unas pocas líneas lo comprobaréis enseguida.

          Será porque en esta cultura tan de siempre de los yanquis de fracasar repetidamente soy alumno aventajado en todos los campos en los que he podido emplearme, que a los variados fracasos profesionales, sentimentales, y personales en general, últimamente también estoy añadiendo los literarios.

En este sentido y ya más cerca de los cuarenta que de los treinta, no sólo no me molesta, sino que como complemento a aprender de quienes (tanto empresas como personas)  lo hacen bien en base a sus ‘FCE’ (‘factores clave del éxito’), también me interesan los ‘FCF’ (‘factores clave del fracaso’) de quienes no lo hacen tan bien, porque me parece esencial algo que estudié hace años en mi escuela de ingeniería para los materiales, la resiliencia, desconociendo en aquel momento que también se aplica a las personas, como la capacidad de sobreponerse a situaciones adversas.

       Decidido también a continuar con mi resiliencia literaria, a base de presentarme con mucha moral pero sin ningún éxito hasta la fecha a unos cuantos concursos de relatos, me gustaría compartir con vosotros un reciente descubrimiento interesante que he hecho entre el penúltimo y el último fracaso: el verdadero sentido de la poesía.

           Echando una ojeada a esta ventana al mundo que es internet en busca de la receta mágica para escribir microrrelatos (con la osadía de no haber leído antes), encontré entre los variados blogs de escritores, uno que se despachaba en trece jugosos consejos bastante interesantes en general, de los cuales el segundo me maravilló:

‘2. Acción, acción, acción. Sólo los genios conciben micros eficaces empleando la inmovilidad. Si no eres un escritor de genio, y no puedeshttp://cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow-10x10.png resistirte a la inmovilidad, dedícate a la poesía, la pintura o la fotografía; o a construir edificios, que es más rentable.’(*)
            Con la lección aprendida de mi anterior fracaso a partir de de los consejos de una excelente escritora murciana, acerca del delicado equilibrio entre el tiempo narrativo y la extensión del relato, con estas anteriores frases que he transcrito literalmente descubrí algo casi mágico: si escribes no puedes pretender encorsetar un tiempo narrativo muy extenso propio de una novela dentro de un relato, ni por el contrario resulta adecuado escribir escasas líneas sobre un breve instante en el que no hay apenas acción, lo que en definitiva es… poesía.
          
             Continuando con el amable consejo nº2 y obviando el simpático hecho de que ya me he probado construyendo edificios, haciendo fotografías o pintando cuadros, me apasiona el concepto que tiene el autor de las anteriores líneas. Si para él, la poesía es la descripción breve de la inmovilidad, queridos amigos lectores tengo el gusto de deciros que la podemos encontrar por todas partes.
               
              Así, en este excelente domingo que ahora acaba y que he disfrutado con buenos amigos, he encontrado poesía en  tener que guiñar los ojos ante un sol de justicia y una incipiente brisa marina, en la escarcha de las jarras de cerveza helada, en las sonrisas sinceras de quien se alegra al verme, en el profundo carmesí del buen vino compartido….

             Y a vosotros….
¿Os gusta la poesía?        
            

(*)Fuente;  ‘Trece consejos para escribir microrrelatos’, Blog de Orlando Romano: ‘La nave de los locos.’.

miércoles, 19 de marzo de 2014

'De hormigas falsas'


        A pesar de espaciar cada vez más mis publicaciones, me gustaría a lo largo del año llegar a la interesante cifra de ciento cuatro publicaciones (*). Mientras tanto, y dirigiéndome hacia los tres años de blog a veces pienso en algunas de las entradas que quise escribir y a pesar de tenerlas mucho tiempo en mente, por muy diferentes motivos, no me decidí a publicar. Así que, si este blog fuera una película, éstas bien podrían ser algunas de sus ‘tomas falsas’:

‘Desde la Luna no se ve el tablero de Risk’: Uno de los aspectos que más me cuesta entender del mundo en el que vivo es la tremenda obsesión por las fronteras. Bajo la firme convicción de que ningún ser humano es ilegal en ninguna parte, a la que se suma el hecho de que considero algo coyuntural para cada persona el sitio en el que nace, prefiero de momento no escribir más sobre este polémico tema.

‘Felipe II no tenía un Megane verde.’: En contra de la intuición cotidiana, estamos en el mejor momento de la historia de la humanidad bajo la mayor parte de los puntos de vista sobre los que se observe, ya sea en términos económicos, sanitarios e incluso de índices de violencia. Cualquier ciudadano medio del primer mundo vive mejor y tiene más comodidades en general que los hombres más poderosos del planeta de hace unos cuantos siglos. No obstante, no he profundizado sobre este tema porque con más de cinco millones de parados en nuestro país, a pesar de poder aportar datos objetivos, puede parecer insensible e incluso hasta frívolo.

‘Anunciando teles en la tele.’: Nunca he conseguido entender del todo el sentido que le quieren dar los fabricantes de televisiones, a los anuncios de sus productos de última generación que tienen que ser visualizados con aparatos de prestaciones convencionales. En este sentido, a veces me he planteado hablar de altas capacidades intelectuales por ser un tema que me apasiona, pero que entiendo que no es del interés general salvo en el caso que algún lector se sintiera identificado con las teorías actuales sobre el tema, o quizás tuviera algún hijo con dichas capacidades. Si bien, en este último caso carezco del criterio suficiente para hablar de un tema tan serio.

‘Del big bang, a las amebas y los registradores de la propiedad.’ (*)2: Razonando yo solito acerca de que todo tiene un origen, desde el universo, a los organismos pluricelulares como los registradores de la propiedad, pasando por los unicelulares como las amebas, me interesa muchísimo el origen de la propiedad del suelo en particular. Publicaré algo si consigo leer historia y sociología previamente para documentarme un mínimo aceptable.

‘Los barcos de mis amigos.’: Poco antes de iniciar el blog, bastante interesado en la sociología, encontré en el área de libros de unos grandes almacenes la 5ª edición de la obra ‘Sociología.’ del premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales Anthony Giddens. Me costó bastante dinero por ser un tomo de más de mil páginas en tapa dura que cubre todos los temas centrales de la materia (bueno salvo las redes sociales, por haber sido escrito en  2006), pero a cambio y según indicaba el autor, pude ir leyendo separadamente los capítulos y sus resúmenes en función de mis intereses. Incluso a pesar de no haberlos leído todos, uno de los que más me interesó fue (cómo no) el de ‘Estratificación y clase.’, que hacía referencia a las posiciones desiguales que ocupan los individuos en la sociedad ya sea por edad, género, riqueza, propiedades y el acceso a los bienes materiales y a los productos culturales. Hablaba también de interesantes conceptos como la movilidad social (ascenso o descenso de clase social), ya fuera intrageneracional (a lo largo de la vida de un individuo), o intergeneracional (los descendientes de una familia se desplazan a una clase social diferente a la de su familia de origen). Finalmente, la idea que daba el título a esta publicación fallida se refería al concepto de ‘estilo de vida’, según el cual dentro de una misma clase social, factores culturales como hábitos de consumo o estilo de vida están desplazando a los tradicionales factores económicos como tipo de empleo y nivel de ingresos en la formación de las identidades grupales de los individuos. O si os queréis quedar con la anécdota del título, bajo determinadas condiciones, tener amigos con barco o piscina hoy en día a nivel social puede suponer prácticamente lo mismo que poseerlos. Escribiré más sobre esto cuando pase la crisis.



 (*) Un hipotético lector que comenzara a leerme con frecuencia semanal desde el principio, podría hacerlo dos años seguidos incluso si no volviera a publicar en ese periodo. ;)
(*)2 Estaréis de acuerdo que este título es bueno y hasta un comodín. Pensad por ejemplo en ‘Del big bang, a las amebas y las monarquías.’, o ‘Del big bang, a las amebas y los tertulianos de la tele.’. Un verdadero filón. ;)

domingo, 2 de marzo de 2014

'Como los músicos del Titanic (otra historia de un fracaso).'


             El pasado miércoles había sido un día difícil.

Aunque los que trabajamos por proyectos convivimos a diario con el fracaso, aun intentando ser lo más asépticos posible, siempre hay algunos trabajos con los que tienes una mayor vinculación emocional, aquellos en los que durante las semanas de preparación no escatimas en horas extras, reuniones de coordinación, infinidad de revisiones de la documentación a presentar, mucha proactividad y por supuesto, grandes dosis de ilusión.

Es por ello que, aun formando parte de las reglas del juego tener que fracasar muchas veces para conseguir varios contratos al cabo del año como el que encuentra una pepita tras remover abnegadamente toneladas de arena y grava, al igual que ocurre en el ámbito personal, no todos los proyectos que se frustran te afectan igual.

La no consecución de uno de esos últimos me había fastidiado la jornada laboral, por lo que intenté no alargarla demasiado y permitirme nadar por la noche unos largos en mi piscina municipal, como una forma de despejarme. Sin embargo y a pesar de existir un consenso más o menos generalizado sobre su consideración como uno de los deportes más completos, si hay algo en lo que al menos para mí no destaca la natación es en conseguir hacerte desconectar mentalmente.

Así que por esta extraña forma mía de pensar entre imágenes y analogías, repasando mi último fracaso, perdía la cuenta de los largos que llevaba al darme por pensar de manera focalizada en aquellos músicos del Titanic entre brazada y brazada. Como la mayoría de vosotros conoceréis y según se supo por los supervivientes de la catástrofe, estos abnegados profesionales, no dejaron de interpretar variadas piezas hasta su muerte tras el fatídico hundimiento del trasatlántico más famoso de la historia.

Aún sin saber entonces cuantos eran, intentaba meterme en las mentes de algunos de ellos y con la absoluta certeza de que cada uno interpretó la tragedia que se les avecinaba a su manera, la mayoría, o quizás todos decidieron continuar haciendo lo que mejor sabían, que en definitiva era lo que les apasionaba.

Pensé que algún músico pensaría de forma completamente desinteresada y con una valentía excepcional, que con su música aportaría aunque fuera un mínimo ápice de serenidad al resto de la tripulación, para poder salir de forma ligeramente más ordenada. Otro intérprete quizás pensaría por el contrario, que (tal vez erróneamente) como para bien o para mal, nada de lo que hicieran iba a tener relevancia alguna, no había motivo para dejar de hacerlo. Seguramente un tercer integrante, petrificado por el miedo, simplemente se sentiría más seguro siguiendo perteneciendo a un colectivo, en este caso su banda. El caso es que entre estos y otros variados razonamientos, también me parece fascinante el hecho de que para cada uno de ellos debió de haber un punto de inflexión no necesariamente coincidente en el tiempo, en el cual se hicieron conscientes de una muerte segura, y a partir del que volvieron a decidir individualmente continuar con su música.

Ya en casa, duchado y relajado no me pude resistir a investigar un poco sobre la vida de estas personas. La orquesta, compuesta por ocho músicos se llamaba la Wallace Hartley Band,  y tomaba su nombre del líder, un violinista inglés llamado Wallace Henry Hartley, y como os he adelantado todos perecieron en el naufragio. Por no formar parte de la tripulación, viajaban como pasajeros de segunda clase, y la única vez que tocaron juntos los ocho fue durante la fatal colisión con el iceberg, pues en anteriores ocasiones habían tocado separadamente en distintas zonas de primera clase del barco, como un quinteto y un terceto. De hecho, aquella noche del 14 de Abril de 1912 no había baile y la orquesta había terminado su jornada, así que como auténticos héroes legendarios fueron los primeros en actuar tras el choque (que se produjo a las 23:40), reuniéndose y comenzando a tocar para calmar a los pasajeros que comenzaban a ponerse nerviosos.

Titanic Band.jpg Fuente: Wikipedia

Fue por ello que aquella fatídica noche, y parece ser que en gran parte por el sólido liderazgo de su director así como de su gran sentimiento grupal, durante dos horas tocaron ininterrumpidamente la música de moda del momento, temas ligeros y festivos (valses y ragtimes) a pesar de que a partir de las 1:15 el barco dio un bandazo que aumentó la inclinación de la cubierta hasta hacerla prácticamente inestable.  En medio de un progresivo giro acompañando al hundimiento, se cuenta también que a las 2:10 su director les ‘liberó’ de la obligación de seguir tocando (si es que en algún momento lo estuvieron), y la totalidad de la orquesta decidió  continuar, quedando para la leyenda que se despidieron de la vida tal vez con el  ‘Nearer, my God, to Thee’ (‘Cerca de ti, Señor’), porque ya sin luces y con una tremenda inclinación, nadie que allí estuviera viviría para contarlo.



domingo, 26 de enero de 2014

'Otra de orquídeas.'


Serán rarezas mías, no sé, pero nunca me ha gustado regalar flores cortadas. Imagino que estoy entregando belleza sin vida, bien conservada, pero inerte al fin. Prefiero entregarlas en su maceta, dejando su destino a  la dedicación y lo acertado de los cuidados de su nuevo poseedor.
Sintiendo especial predilección por ellas, aún esperando ser sorprendido por otra especie, ayer prácticamente sabía de antemano al cruzar la puerta de la floristería que acabaría comprando orquídeas.
Habiendo entrado poco antes de las dos de la tarde, fui el último cliente de la semana en un local prácticamente vacío, a excepción de la joven dependienta junto al mostrador y un señor mayor acomodado en un banco modelo romántico situado enfrente.
Acudió enseguida a atenderme la chica, y tras aclararle que quería  una maceta con flores no tardó en enseñarme varias, entre ellas las orquídeas con especial entusiasmo. Sin pensarlo mucho, elegí una con dos ejemplares plagados de flores malvas.
Me acerqué tranquilamente a pagar al mostrador y el señor desde el banco, tras preguntar a la que resultó ser su hija por los colores del papel de regalo del envoltorio del regalo que con tanto entusiasmo estaba componiendo, me comentó:
-          Las orquídeas son las flores estrella en los últimos años, han desbancado a todas las demás. Llevo veinticinco años en la floricultura y ahora son las flores más pedidas.
-          Mmm, no sé, lo desconocía. Son bonitas, me gustan en general desde hace años. También sé que hay variedades como las azules.
-          Sí, las azules, las traemos por encargo, pero no nos gusta venderlas. Son muy caras y además tintadas artificialmente, por lo cual estamos vendiendo una planta envenenada, enferma, y se lo advertimos a los clientes…. ¿Tienes cinco minutos?
-  Mmmm sí bueno (dudé, pero en cualquier caso, su hija seguía aplicadísima haciendo superposiciones de papeles decorativos, film transparente, un lazo…).
-          Hace veinticinco o treinta años, cuando los sueldos eran de treinta mil pesetas, las orquídeas se vendían por unidad de flor y valían seis mil pesetas. En aquella época se reproducían a partir de la división del tallo. Ahora, con el cultivo in vitro, han bajado muchísimo de precio y son las flores más vendidas. Pero supongo que en poco tiempo, un año y medio quizás, aparecerá otra especie que la sustituya…..
-      Eso pasa con todo, siempre aparecen nuevos productos (la hija a punto de acabar sonreía oyendo la conversación).
Rebosante de nuevos conocimientos sobre la especie, ya dispuesto a pagar, me preguntó el señor que si conocía los cuidados. Ante cuatro ojos pendientes de mi respuesta, sabía que los segundos jugaban en mi contra, como así fue…
Comenzaron a explicarme entre ambos y quitándose de una manera  absolutamente entrañable la palabra para asegurarse de que por nada del mundo saliera yo de la tienda sin conocer los cuidados básicos de aquellas plantas de las que con tanta admiración me hablaban. Entre perplejo y por qué no decirlo, algo estresado, llegué  a dudar entre darme rápidamente por enterado o reconocer sinceramente que me estaban confundiendo con tanto entusiasmo y sobredosis de información. Conmovido por semejante amor a su profesión, elegí lo segundo….
Con la noción del tiempo perdida hacía bastante, finalmente crucé la puerta abrumado por la responsabilidad de transmitir correctamente todo lo que me habían dicho.
Sólo tenía ganas de llegar al coche cuando me sorprendió una fuerte ventolera que a punto estuvo de destrozar mis preciosas flores.
Tras haber ensayado todos los ángulos posibles de avance haciendo yo de parapeto de mi maceta, no pude evitar a mitad de acera girarme de nuevo hacia la tienda.
A unos veinte metros, la chica me observaba a través de la puerta de cristal.
Lo sabía…

domingo, 12 de enero de 2014

'Compartiendo literatura: Diez obras que recordaré.'

            Ayer leía en el muro de facebook un amigo uno de estos textos en cadena en el que se etiquetaba a diez amigos y se animaba a continuar la cadena a los etiquetados.
               
Básicamente el etiquetado, sin pensarlo mucho, tenía que hacer la lista de diez obras literarias que le hubieran marcado, ya fuera por su calidad general, su argumento, trama, por el momento de su vida en que la leyó o simplemente por lo que pudieran significar algunos de sus párrafos. Por supuesto, no tenían que ser grandes obras, pero sí importantes para el etiquetado.
               
 No me pude resistir a hacer mi lista mental, y como sabéis que me encanta hablar de libros con aquellos amigos con los que comparto mi pasión por la literatura, enseguida me puse también a hacer mi lista mental de los diez de vosotros a los que iba a etiquetar, con la única intención de que alguno os animarais a compartir vuestra lista, o al menos a charlar un poco de vuestras novelas favoritas por cualquiera de los medios que internet ofrece.
               
Bien, tras pensarlo un poco prefiero no etiquetaros, entre otras cosas, porque a algunos sé que nos os gusta, y además tampoco os conocéis entre todos, pero sin embargo, no me quedo con las ganas de compartir con vosotros una lista, aun dejándome muchas,  de diez obras que por muy diversos motivos he disfrutado muchísimo:

1.    ‘1984.’ – George Orwell
2.    ‘Ensayo sobre la ceguera.’ – José Saramago
3.    ‘El camino.’ – Miguel Delibes
4.    ‘La sonrisa etrusca.’ – José Luis Sampedro
5.    ‘El juego del ángel.’ – Carlos Ruiz Zafón
6.    ‘Al sur de la frontera, al oeste del sol.’ – Haruki Murakami
7.    ‘El banquete.’ – Platón
8.    ‘El amor en los tiempos del cólera.’ – Gabriel García Márquez.
9.    ‘El último encuentro.’ – Sándor Márai
10. ‘El jugador.’ – Fiódor Dostoievski

Me encantaría que aportarais la vuestra o al menos comentarais cualquier obra que os haya apasionado.




domingo, 27 de octubre de 2013

'Así recordaba mi padre a mi abuelo.'


CANTO A LA MUERTE DE UN CAMPESINO

Madrugada, casi de noche;
como el que busca fortuna,
él cavaba y cavaba
alumbrado por la luna.

Torbellino de ilusiones
abriendo el surco sembraba
¡Cuánto amor pá aquellas plantas!
¡Con qué sudor las regaba!

De su trabajo hizo un culto,
un rito de su cantar,
de la esperanza su fé
y de los frutos su altar.

Muerto el campesino viejo
se rompe la tradición
harta de tanta fortuna
y para honrar su gloria
colgado está el azadón
como espejo de la luna.

Víctor Paredes Jiménez

Me encantó encontrarlo rebuscando por la biblioteca de casa y quería compartirlo.
Descansen en paz.




sábado, 28 de septiembre de 2013

'Allá donde termina el triste azul......'


-          ‘Os veo muy tranquilos y eso que muy pronto va a cambiar vuestra vida.’
              La verdad es que a base de repetírnoslo nuestra encantadora guía con una solemnidad guasona desde el domingo, no nos costó mucho seguirle el juego entre risas, hasta la madrugada del martes al miércoles, cuando en los alrededores de nuestro precioso albergue de aquel día, quemaríamos nuestros más íntimos deseos en un plato ante la presencia de un tupilak y los haríamos elevarse y danzar en forma de cenizas para ir a fundirse con una bellísima bóveda celeste que en aquellos momentos albergaba una incipiente aurora boreal.
          
       
 
               Quedamos en escribirnos si se cumplían, y consciente de que los frutos de nuestros desvelos llevan su propio ritmo para completarse cuando lo hacen, desde el par de semanas que han transcurrido tras mi regreso de la tierra de fuego y hielo, intento volver a mi rutina, no sin cierta nostalgia de tanta belleza acumulada en mis retinas durante los seis días que recorrí entre risas, asombros y deleites compartidos,  el sur de Islandia en furgoneta en compañía de otros seis excelentes compañeros de viaje recién conocidos, más la inigualable narradora de historias y mitos.


 
Durante aquellos días, comenzaríamos la ruta en la capital Reykjavík, llegando hasta Hornafjörður por una carretera nº 1 mágicamente desierta que circunvala la isla, para volver por el interior visitando tierras altas (con algunas de las rutas de senderismo más bellas del planeta) atravesando ríos y a través de pistas solamente transitables en verano. Además y aunque poco cómodo a veces, tuvo cierto encanto dormir cada día en un  hostal o albergue distinto con el valor añadido de echar una mano como pinches a nuestra también excelente cocinera-guía preparando cenas, alguna de las cuales tuvimos que iluminar con velas.
 
 
  Disfrutamos intensamente cada momento pero sin embargo, al menos yo tuve la sensación de estirar muchísimo los días, tal vez por la ausencia de prisas o lo innecesario del reloj.  Y es que en la tierra de los elfos,  los otros hijos invisibles de Adán y Eva, el tiempo late con ritmo propio, y la mayor parte del día un azul grisáceo melancólico,  mece y envuelve unos paisajes marcados por la tremenda pureza con la que se presentan los cuatro elementos, dando lugar a acantilados ( como los de la reserva natural de Dyrhólaey) y montañas de formas imposibles, cadenas interminables de cascadas con caprichosos arco iris (río Skógar), glaciares (Vatnajökull) e icebergs (lago Jökulsárlón) de un hipnótico y profundo azul, pero a la vez tenidos de una ceniza que recuerda la no tan lejana ira de sus volcanes ( hace poco más de tres años de la erupción del Eyjafjallajökull), y por supuesto de los geisers y aguas termales (Landmannalugar) en torno a las cuales tras conducirlas a piscinas exteriores, se estructura la vida social de los islandeses (y la nuestra entre cervecitas cuando la impredecible lluvia nos impedía realizar cualquier actividad).
 
 
 
 
 
 
 
 
Con este viaje he cumplido uno de mis sueños, y  de la misma manera que de pequeño me gustaba vencer mis miedos corriendo a oscuras  por el que entonces se me antojaba largo pasilllo de mi hogar familiar, es ahora cuando tras la zozobra inicial me animo a contratar viajes solo por Europa, y al poco de llegar y conocer a mis cada vez nuevos compañeros, me siento muy afortunado, alegre de haberme decidido, y enseguida percibo tras el primer café o la primera cerveza, verdadera afinidad, una cierta calidez, algo parecido a la amistad….

 
 
Allá donde termina el triste azul, susúrrame un silencio…..
 
 

P.D. Gracias Asun de nuevo por las fotos.
P.P.D. El año que viene..... ¡Groenlandia!