miércoles, 18 de septiembre de 2013

‘De vivencias enlatadas y la pluma mágica de Dumbo.’


               Teniendo el tiempo como recurso escaso, intento cumplir la norma autoimpuesta de intentar en mis ratos libres hacer sólo las cosas que puedo disfrutar con la tranquilidad requerida.
                Es por ello que son bastante infrecuentes los días en los que dentro de las horas libres del mediodía abandono mi despacho con vistas al río Segura, y lo cruzo con algún buen compañero y amigo para comer relajadamente por algún lugar céntrico de Murcia y si sobra algo de tiempo ir a ver libros y discos en unos conocidos grandes almacenes.
               
                Inesperadamente hoy dentro de una incorporación posvacacional más tranquila de lo esperado ha sido uno de esos días que ocurren cada dos o tres meses. Así, tras un agradable almuerzo, me he acercado al conocido centro con un compañero a ver entre otras cosas esos paquetes que ofrecen un variado número de experiencias a elegir.
                Me han sorprendido tanto el número de marcas comerciales, como la gran cantidad de referencias de producto. No he podido dejar de imaginar a su consumidor final intentando elegir, ya fuera solo o en pareja, entre la enorme cantidad de vivencias enlatadas que incluso sólo uno de los paquetes puede ofrecer en potencia, ya fueran aventuras, experiencias gastronómicas, turísticas o de spa.
                Desconozco si se venden mucho dichos paquetes, o si las vivencias así elegidas resultan más caras que siendo reservadas de forma convencional, pero no he podido dejar de pensar que de la misma manera que con fotografías, vídeos o libros regalamos pasado, con otros muchos objetos tal vez presente, lo bonito de estos paquetes es que regalamos ilusión por tener que elegir como paso previo, y en esencia entregamos felicidad futura.
                Y sobre todo me planteo si no habrán encontrado los creadores del producto una forma de hacernos recordar una capacidad muy nuestra que nunca nos ha abandonado….
¿Nos estarán vendiendo tal vez la pluma mágica de Dumbo?

P.D. Gracias Asun por la foto.



domingo, 1 de septiembre de 2013

'Dúctiles.'


                En el bien entendido de que al nombrar las cosas les robamos parte de su esencia, y por tanto establecemos vínculos con ellas, a nadie se le escapa hoy día la importancia de la elección de un buen nombre para cualquier nueva creación, ya sea intelectual o producto de consumo.

En este sentido, me despiertan particular interés los nombres cortos, con cierta musicalidad en su pronunciación e incluso con múltiples significados o acepciones, y de la misma manera que, por ejemplo, alguna vez he comprado vino sólo por una etiqueta bonita; otras lo he podido hacer también por su nombre.

Con cine y televisión me ocurre un poco lo mismo, y le doy una oportunidad a cualquier película o serie con un título sugerente, aunque son bastante pocas la verdad, si bien en el caso de obras extranjeras cierto grado de excusa tienen pues algunos traductores merecen cuando menos la excomunión. Aunque veo poca televisión, de series, me gusta el título de la que emiten actualmente y protagonizada por mi homónimo Santi Millán: ‘Frágiles.’.

No voy a entrar en su a veces quizás excesiva carga dramática, rozando el melodrama, o la tal vez surrealista forma de ejercer la profesión de fisioterapeuta que tiene el protagonista con sus clientes, con los que en muchos casos termina teniendo una fuerte vinculación emocional que continúa episodio tras episodio. Consiguiendo abstraerme de todo ello, reconozco que la serie me gusta, y en lo que a su título se refiere me parece muy acertado por poder aplicarse tanto a huesos como a personas, en ambos casos sin salirse de su contexto argumental.

Y es que todos tenemos muy clara la idea del significado de ‘frágil’ en ambos casos; en materiales, se trata de aquellos que experimentan muy poca deformación antes de romperse, y en personas, diga lo que diga el DRAE (‘Que cae fácilmente en algún pecado, especialmente contra la castidad.’), entendemos que se trata de individuos vencidos por los acontecimientos. Sin embargo, desconozco si más allá del contexto de ciencia de materiales, es generalizado el significado de su opuesto, ‘dúctil’, del que estudié en su momento que se trata de la propiedad que tienen ciertos materiales de experimentar grandes deformaciones antes de romperse.

Reflexionando sobre cómo se aplicaría este concepto de ductilidad a personas, entiendo que de la misma manera que es preferible frente a la fragilidad en muchos casos para los materiales, por presentar los cuerpos dúctiles la enorme ventaja de avisar con mucha antelación antes de romper, como inconveniente recuerdo también que existe un punto para estos últimos en que aun desaparecida la causa de las tensiones que han soportado, parte de las deformaciones experimentadas como respuesta se hacen en mayor o menor grado, permanentes, y que de aplicarse a personas pasarían a formar parte de la mochila imaginaria portadora de nuestros recuerdos, vivencias y emociones pasadas.

Me gustaría preguntaros una vez hubierais hecho una visión retrospectiva de vuestra vida, cómo sois, o mejor dicho cómo habéis respondido en general ante grandes presiones. Tal vez, ojalá,  no seáis pocos los que desconocéis la respuesta porque aun no habéis sido puestos a prueba.

Pero supongo que como me ocurre a mí mismo, la experiencia vital va transformando en dúctil lo que era frágil si alguna vez lo fue, o simplemente, de la misma manera que las personas tenemos estilos de aprendizaje variados (unos aprendemos intuyendo, otros reflexionando, observando, experimentando…) como he comentado alguna vez por aquí, en general reaccionamos de manera cambiante en un entorno cambiante. Así que la pregunta más interesante sería:

¿Cómo quieres que sea tu mochila dentro de diez, veinte años tal vez?
 
 
 
Un abrazo.
Santi.

lunes, 15 de julio de 2013

‘Petu 2.0.’


 
               Parece que fue ayer.

                Estábamos todos nerviosos, pues iba a aparecer en este mundo unos días antes, y creo que lo hizo aposta, le dio por aparecer quince minutos antes del día de su santo, como lanzando el mensaje de que podía haberlo hecho si le hubiera dado la gana.

                En el momento de nacer lloramos a la vez, aunque ella poco, es más de observar; y yo embargado por la emoción de tener un pequeño mamífero más en la familia después de tantos años.

                Pasaron los meses, y desde bien pequeña la calé enseguida, tendría tres o cuatro meses cuando ya la miraba fijamente y le decía ‘Mmmm a mi no me engañas.’, y ella me respondía con la mirada muy seria y me decía ‘Me has pillado tito.’, razón por la cual aunque apenas la veo, quizás soy de los que más le riñe cariñosamente.

                Según declaraciones textuales de su pediatra, Petu ‘va ser una líder’, porque al igual que conmigo, en los reconocimientos, no le llora, le intenta coger el instrumento de auscultación que lleve y le sostiene la mirada.

En casa no sabemos si la genética ha sido tan generosa y si llegará a tanto, pero también es verdad que como cualquier niña de su edad, tiene un potencial infinito, así que me gusta imaginármela en el futuro como si fuera una colección de muñecas: ‘Petu doctora.’, ‘Petu exploradora.’, ‘Petu cooperante.’….

También me la imagino de adolescente, y me encantaría estar cerca diciéndole que sus padres no son tan carrozas y que las discusiones que con ella tengan serán por su bien.

De momento y con dos años recién cumplidos ya va pareciendo una personica, bastante trasto y testaruda por cierto, pero a la vez nos ha ganado a todos siendo muy cariñosa y alegre. Por más que nos lo preguntamos no encontramos en las dos familias ascendiente tan travieso, y es que, desde que comenzó a caminar disfruta especialmente de llenarse la boca de agua y hacerle la fuente a cualquiera que encuentre en su radio de acción, además si es a su querido Tito Pi durmiendo la siesta, aún se ríe más fuerte.

Entretanto, la intento sobornar con chocolate y como al perro de Pávlov le he creado un estímulo condicionado, con tanto éxito que cuando le preguntan: '¿Qué te trae el tito?', responde alegre y muy expresiva: ’Bombón.’, y en general me funciona, aunque no me he librado de que algún día se haya hecho las uñas en mi cara. Serán gajes del oficio de tito primerizo.

Bueno, no babeo más de sobrinica, con Petu no he sido padre, pero ya sé lo que es no imaginarme la vida sin ver crecer una parte de ti  fuera de ti.

 
¡Felicidades Carmen!
 
 


domingo, 7 de julio de 2013

'En las nubes...'


Me da algo de pena que una de mis palabras favoritas, como es ‘pareidolia’ no esté recogida en el DRAE, y es que me parece un término interesante tanto en su escritura, como pronunciación y desde luego, por su significado.

En esencia y resumiendo, vendría a ser el fenómeno psicológico mediante el cual reconocemos formas y patrones  ante estímulos visuales vagos. Ejemplos conocidos podrían ser las formas reconocidas en nubes, tostadas, árboles, y en definitiva en un sinfín de objetos.

Antropológicamente parece ser que tenía la finalidad de protegernos de depredadores y otros peligros. Supongo que tiene su lógica, si crees reconocer la forma de un león en un matorral y te alejas, tal vez estés salvando tu vida, aunque el precio a pagar por ello sea privarte la mayoría de las veces de experiencias que lejos de ser peligrosas tal vez resultaran muy enriquecedoras. Actualmente, aun con vidas en términos generales mucho más seguras, seguimos viendo muchas formas donde no las hay, cada uno con el filtro de nuestra cultura y cómo no, de nuestras expectativas.

Incluso los que siendo algo sibaritas somos capaces de disfrutar encontrando la belleza hasta  en los más pequeños detalles (no puedo dejar de acordarme de ‘Amelie.’), además de formas, creemos o deseamos ver señales, la mayoría de las veces como resultado de una conjunción cósmica, que (ya puestos) esperamos nos sea favorable. Y es que un poco de autoengaño de vez en cuando tampoco viene mal.

En estas historias ando yo últimamente, que trato de  rebelarme ante una gran carga de trabajo, y en el intento de disfrutar intensamente el escaso tiempo libre que me queda, no dejo de recibir mensajes y señales hacia una ‘slow life.’, ya sea intercambiando impresiones con personas recién conocidas en sesiones de coaching grupales, reencontrándome casualmente con viejos amigos a los que hacía años que no veía, encontrando reseñas bibliográficas por la red como ‘Conversaciones con mi gata.' ó incluso leyendo las simpáticas camisetas de los camareros del chiringuito al que asisto casi como a una segunda residencia (*).

Desconozco si conseguiré algún día organizarme mejor la vida, de manera que tengan cabida tantas y tantas inquietudes personales como albergo, pero mientras tanto iré a reflexionar caña en mano a mi chiringuito de cabecera.

Si no nos vemos por aquí en un tiempo….. ¡Feliz verano!

 


lunes, 24 de junio de 2013

'De sudores fríos y soledades compartidas.'


                 Como la fina piel de una cebolla que cede ante la presión de algún pulgar dubitativo, la atmósfera se deja dominar en el estío por los anticiclones, de manera que durante semanas las predicciones meteorológicas se hacen relativamente monótonas.

                Si te gusta caminar, hacerlo  por localidades playeras puede ser francamente agradable: además del precioso reflejo del sol en las olas, contemplas mosaicos de sombrillas de variados colores y una incesante muchedumbre invade playa, chiringuitos y  el propio paseo marítimo otrora solitario y melancólico.

                Bien hidratado y protegido del sol, tras unos veinte minutos de adaptación, las sensaciones de caminar con paso rápido son francamente agradables, especialmente si a una adecuada respiración le acompaña buena música.

                Sin embargo, cuando más calor hace y más tonificadas sientes las articulaciones, al acompañar al paseo en alguno de su quiebros, una leve brisa  es capaz de helarte el sudor y hacerte sentir extraño por experimentar un escalofrío que te aleja completamente del momento en el que vives, buscando sin éxito entre una multitud de gente alguien que parezca haber notado algo mínimamente parecido. O dicho de una manera, durante unos instantes eternos te sientes verdaderamente solo en medio de una enorme masa imbuida en su incesante rutina.

                Dicen algunos  de los que hablan de la interpretación de los sueños que quienes sueñan con volar, escapan de una realidad que les pesa hacia donde reside su felicidad, pero desconozco qué teorías desarrollan para los que lo hacemos despiertos, al dejar nuestra mente volar mientras reflexionamos sobre temas que nos apasionan.

                Y es que las nuevas tecnologías, especialmente la red, hacen accesibles a una inmensa mayoría temas como por ejemplo nuevas tendencias sociales (*), económicas, o incluso extrapolaciones tecnológicas para el futuro, potenciando a la vez que una gran cantidad de minorías se reúnan en torno a intereses comunes alejando la sensación de incomunicación manifiesta, especialmente entre los de núcleos de poblaciones pequeños.

                Quién sabe, tal vez no volvamos a sentir frío en pleno verano.